EL AHUEHUETE DEL MATRIMONIO

La Ciudad de Durango, o Victoria de Durando en honor a Guadalupe Victoria, está situada en el estado del mismo nombre, mismo que se localiza en el norte de México. Dicha ciudad se pobló en el Valle de Guadiana, y es tan bonita que los lugareños la han bautizado como La perla del Guadiana. Se fundó el 8 de julio de 1563 por el colonizador Francisco de Ibarra; en un principio se la llamó Villa de Durango. La primera traza de la ciudad la llevó a cabo Alonso de Pacheco, muy cerca del Cerro de Mercado, un yacimiento de hierro que en un principio se pensó que sería una buena mina de plata. Su centro histórico alberga muchos edificios coloniales.

En la Ciudad de Durango se encuentra un paseo que merece la pena ser visitado. Se trata del famoso Parque Guadiana, cuya construcción data de 1927, año en que se empezaron los trabajos para convertirlo en una centro recreativo público. En 1931 se le conocía, oficialmente como Parque Revolución, pero nadie le llamó por ese nombre, y se le quedó el de Parque Guadiana. El Parque está llenó de árboles, corredores, fuentes, y hasta tiene una alberca olímpica. Pero además cuenta con una leyenda.

Vista del Parque Guadiana en Durango,

Dicha leyenda nos narra que en el Parque Guadiana existe un hermoso y frondoso ahuehuete mágico al que se conoce con el nombre de El Árbol del Matrimonio. Según afirma uno de los guardianes del Parque, don Agustín Cigarroa, a las doce del día, los enamorados que quieren casarse, se colocan bajo su verde enramada para que les permita contraer matrimonio que dure toda la vida y sea muy feliz, pues de otra manera nunca encontraran la armonía que desean. Pero aun cuando los enamorados no tengan la intención mediata de casarse, si llegan a colocarse bajo el maravilloso árbol, al poco tiempo contraen nupcias como por arte de magia.

Asimismo, cuando alguien sabe que va a morir, junta las fuerzas necesarias para acudir al Parque Guadiana y colocarse bajo el árbol; de esta manera la muerte le será leve y descansara en paz en la otra vida.

Muchas parejas de enamorados duranguenses o fuereños, acuden al Parque para conseguir la felicidad matrimonial. Hasta ahora no se sabe de ninguna pareja que se haya divorciado o que sea infeliz en su matrimonio si previamente acudió a la magia que se desprende del fantástico árbol del Parque Guadiana.

Sonia Iglesias y Cabrera

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