La enfermera traumada

En la ciudad de Monterrey, Nuevo León se cuenta una leyenda que tiene como protagonista a una enfermera llamada Matilde. Trabajaba la mujer en un hospital muy famoso de la ciudad y formaba parte de las enfermeras encargadas de los enfermos del séptimo piso. Matilde era sobresaliente en su trabajo de cuidar los enfermos a su cargo.

Cierto día en que se encontraba dedicada a sus labores, recibió una terrible noticia. Le avisaron que su esposo y sus dos hijos habían fallecido en un accidente de tráfico cuando se dirigían a su hogar. Como Matilde no había podido hacer nada para salvar la vida de sus familiares por estar ayudando a personas ajenas, agarró odio a todos los pacientes que cuidaba.

Debido al trauma que sufrió, desde entonces todos los enfermos que la enfermera atendía empezaron a morir misteriosamente. Pasado un cierto tiempo, un médico la vio aplicar erróneamente una medicina a un enfermó y se dio cuenta de la causa de tantos pacientes muertos. Al querer detenerla Matilde huyó hasta el cuarto donde se encontraban los implementos de limpieza y se cortó las venas, pues sabía lo que le esperaba si llegaban a apresarla.

A pesar de haberse suicidado, a partir de entonces todos los enfermos que eran destinados al séptimo piso morían irremediablemente, sin importar la enfermedad que padecieran. Nadie se explicaba la causa, pues los médicos los atendían adecuadamente. Lo mismo moría un paciente de cáncer que uno que tuviera una simple laringitis. Antes de morir, todos los enfermos gritaban que veían a una cadavérica enfermera que se acercaba a ellos con el propósito de quitarles la vida. Pero no solamente los enfermos la veían, sino que también los médicos y las otras enfermeras.

Estos terribles hechos motivaron que el séptimo piso del hospital fuese clausurado para siempre. A ese piso nadie acude, nadie puede entrar, pues está maldito por los siglos de los siglos.

Sonia Iglesias y Cabrera

Deja tu comentario debajo