San Ignacio de Piaxtla

San Ignacio es la cabecera del municipio del mismo nombre localizado en el estado de Sinaloa. Se trata de una pequeña población a la que también se la conoce con el nombre de San Ignacio de Piaxtla. Fue fundada por el jesuita Diego González de Cueto, en el año de 1633. Habitaban en Piaxtla muchos grupos indígenas. En el siglo XVIII, la minería cobró suma importancia en la región, y San Ignacio se convirtió en un pueblo minero floreciente, gracias a la mina de oro de la Sierra del Candelero.

San Ignacio de Piaxtla

Este auge minero atrajo a muchos hombres que llegaban a San Ignacio junto con sus familias. Entre ellos llegó un hombre que no llamó mucho la atención. Lo vieron llegar unas mujeres que lavaban ropa en el río: un hombre montado en una mula de color bayo que cruzaba las aguas del río portando un bulto en el costado derecho de la bestia. Cuando el hombre llegó al pueblo, le preguntó a unos niños que jugaban por ahí si conocían un mesón donde pudiera hospedarse. Los niños le llevaron al único existente en el pueblo. Después de comer y de darle comida a la mula, le pidió a la mesonera que le cuidase a su animal, ya que debía hacer ciertas diligencias, y le pagó con dos monedas de plata.

Pasaron tres días y el hombre de la mula no regresaba, razón por la cual la mesonera decidió quitarle al animal el fardo que portaba para que descansara, y la llevó a un corral. Al siguiente día, y como el hombre no volvía, los esposos mesoneros abrieron el bulto y encontraron la escultura de un santo que tenía las mismas facciones del señor que le había pedido posada, y de cuyo cuello colgaba una carta atada con una cinta negra. Cogieron la carta y enviaron a la misión de Santa Apolonia un mensaje con un mozo para que fuese un fraile y les leyese la misiva, pues eran analfabetos. Cuando el religioso la leyó se quedó muy asombrado, pues decía: “Es mandato divino y mi propia voluntad que sea yo el santo patrón de este poblado”.

Así pues, el 17 de noviembre el santo fue ungido en el sitio donde se construiría una parroquia. Era nada menos que San Ignacio de Loyola, fundador de los jesuitas y jefe de los soldados de Dios.

El pueblo cambio de nombre, y de llamarse Piaxtla, tomó el de San Ignacio de Loyola.

Sonia Iglesias y Cabrera

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