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Leyendas Mexicanas Época Colonial

Martín, el Mestizo y Martín, el Marqués.

Martín Cortés, el Mestizo, nació en 1523 o a principios de 1524. Fue hijo natural de Hernán Cortés y de la muy discutida Malitzin, doña Marina para los españoles. Martín contaba con dos años cuando se le separó de su madre y se le  entregó a Juan de Altamirano, primo del Capitán. Poco tiempo después, el jovencito de seis años marchó con su padre a España, cuando al Capitán acudió ante Carlos V para pedirle la aprobación de sus conquistas. En España su padre hizo que le nombrasen Caballero de la Orden de Santiago, de carácter religiosa y militar. Posteriormente, ocupó el cargo de paje de Felipe II, cuando aún no accedía al trono. En el año de 1563, regresó a la Nueva España junto con sus dos medios hermanos. Se le recibió como era debido por ser hijo de quien era, máxime que Cortés había obtenido, en 1529, que el papa Clemente VII legitimizara a los hijos bastardos.  Después de fungir como paje, el Mestizo  se convirtió en soldado de la milicia española. Hizo la guerra en el Piamonte y la Lombardía, participó en la batalla de San Quintín, y en la toma de Argel contra  piratas berberiscos.

El conquistador don Hernán Cortés tuvo a bien nombrar su heredero en el marquesado a su hermanastro del mismo nombre, considerado por la historia como un personaje estúpido y pleno de arrogancia. A Martín le benefició con una cuantiosa renta vitalicia.

En 1562, de regreso en la Nueva España, Martín, el Mestizo,  formó parte de la llamada Conspiración de Martín Cortés que lideraba su medio hermano, como protesta de las Leyes Nuevas, promulgadas en 1542, las cuales impedían a los encomenderos heredar a sus hijos las tierras que había recibido en encomienda. Los tres principales conspiradores fueron detenidos. Los tres eran hijos de don Hernán: el marqués que había heredado el título de marqués de Oaxaca, Luis, y Martín, el Mestizo. Además, participaron los hermanos González de Ávila, Alonso y Gil, quienes fueron sentenciados a morir degollados en el patíbulo de la Plaza Mayor. Después de un terrible revuelo que implicó más muertos y la restitución del virrey Gastón de Peralta, los revoltosos fueron apresados. Su aprensión quedó registrada en el siguiente documento de la época.

Luego como el marqués fue preso, sin que afuera se entendiese enviaron a llamar los oidores a Juan de Sámano, alguacil mayor, y le dieron mandamiento para prender los hermanos del marqués; el cual fue luego y halló a don Martín Cortés, que estaba muy descuidado, y llegó a él y le dijo: «Aquellos señores llaman a vuesa merced». Y él luego pidió la capa y la espada, y se la trajeron, y al ponerse la espa¬da, se la pidió el alguacil mayor y le dijo: «Esta no puede vuesa merced llevar, porque va preso». Y él le dijo: «Pues ¿por qué?» (que creyó lo mismo que su hermano el marqués). Y respondióle Juan de Sámano: «No lo sé, más de que me mandaron llevase a vuestra merced preso, y como a tal le llevaré». Y así bajaron.

Martín, el Mestizo, recibió terrible tormento. Se le aplicó el llamado “cordeles y jarras de agua” que consistía en apretarle las pantorrillas, los muslos, los brazos y los dedos con una cuerda, y en hacerle beber agua con la ayuda de un embudo. Martín no confesó ni acusó a nadie. Solamente repetía, adolorido: –¡He dicho la verdad, no tengo más que decir! Pasado el tormento se le condenó a pagar una fuerte multa que le arruinó, y al destierro en España junto con sus hermanos. En 1574, el rey decidió que los tres hermanos fuesen perdonados y exonerados de toda culpa

El Mestizo contrajo matrimonio con doña Bernaldina de Porras, con la cual tuvo un hijo de nombre Hernando Cortés, y una hija, doña Ana Cortés. Bajo las órdenes de Juan de Austria, hermano del rey Felipe II, hizo la guerra contra los moros en la famosa Rebelión de las Alpujarras, -cuando la población morisca del Reino de Granada se protestó contra la Pragmática Sanción de 1567, que se oponía a la práctica de la cultura mora- y en la cual participó también el Inca Garcilaso de la Vega (Gómez Suárez de Figueroa), escritor e historiador peruano, hijo de española e indígena. A finales del siglo XVI, posiblemente en 1595, Martín Cortés, el Mestizo murió.

Martín Cortés Zúñiga nació en el año de 1533 en Cuernavaca. Fue el Segundo Marqués del Valle de Oaxaca. Hijo de don Hernando Cortés y de Juana de Zúñiga, fue el único hijo legítimo del Capitán, y hermano menor de Martín Cortés, el Mestizo. En 1540 viajó a España en compañía de su padre para servir al rey Carlos I, y a su sucesor Felipe II. El 10 de agosto de 1557, convertido en militar, participó en la Batalla de San Quintín contra el ejército francés, comandado por el duque de Guisa,  y en la guerra contra los Países Bajos.

En España contrajo nupcias con doña Ana Ramírez de Arellano III, condesa de Morata de Jalón. En su regreso al virreinato de la Nueva España, lo acompañaron sus hermanos Martín, el Mestizo, y Luis.  Al llegar fue recibido con bombo y platillos, por su importancia como heredero del Marquesado de Oaxaca que contaba con mucho más poder económico que el virrey. En la Ciudad, la aristocracia lo agasajó con fiestas y banquetes. A poco después de su llegada, intentó aumentar las rentas de sus encomiendas, lo que le valió un cierto enfrentamiento con el virrey, quien le acusó con el rey de España, por lo que la Corona decidió quitar la perpetuidad de las encomiendas que en adelante sólo gozarían los hijos de los conquistadores, pero no sus nietos. Debido a ello, encabezó la famosa Conspiración de Martín Cortés, junto con su hermano del mismo nombre y otros compinches. En 1564, se le nombró capitán general, lo que le valió un fuerte enfrentamiento con la Audiencia de la ciudad que derivó en la sublevación de 1564, en la cual se le intentó coronar como rey de la Nueva España. A resultas de la frustrada rebelión, en 1567 fue procesado por las autoridades del virreinato y se le trasladó a la Península Ibérica para ser sentenciado. Se le quitaron sus propiedades, se le hizo pagar una multa y se le desterró a Orán, ciudad del noroeste de Argelia. Años después, en 1574, se le dio permiso de abandonar Orán, pero no de volver a la Nueva España.

Documentos de la época dan constancia del momento de su aprensión: Llegado que llegó el marqués y entró por las salas, iba diciendo: «Ea, que buenas nuevas hemos de tener». Acuérdome que llevaba vestida una ropa ele damasco larga, de verano, que era esto por julio, y encima un herreruelo negro, y su espada ceñida, y en entrando en el acuerdo, donde los oidores estaban, lo recibieron y dieron su asien¬to, y en sentándose, se levantó un oidor y se llegó a él y le dijo: «Déme vuesa señoría esa espada». Y dibsela, y luego le dijo: «Sea preso por Su Majestad». Juzgue aquí cada uno cuál quedaría el marqués, y qué sentirla; y dicen que respondió: «¿Por qué?» «Luego se dirá». No entendió que aquella prisión era por lo que fue, sino que debía haber venido en aquel pliego provisión del rey para prenderle.

Martín Cortés Zúñiga murió en Madrid, España, el 13 de agosto de 1589 a los 53 años de edad.

Sonia Iglesias y Cabrera

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