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Tradiciones

Navidad. I. El nacimiento de Jesucristo.

Los dioses redentores

Cristo fue el creador de una importante religión cuya figura, hechos y milagros se conocen por los relatos bíblicos del Nuevo testamento. Dos son los evangelios que relatan el nacimiento de Cristo: el Evangelio Según San Mateo en su capítulo I,  y el Evangelio Según San Lucas en el capítulo primero. Estos son los dos únicos testimonios bíblicos en que se relata el nacimiento de Jesús el Cristo, fundador de una religión que contiene ritos y mitos de muy antigua procedencia.

La imagen deCristo nos remonta a otros dioses redentores ligados al culto solar. Todos ellos nacen el solsticio de invierno, cuando el sol parece próximo a desaparecer el 25 de diciembre. Todos mueren para resucitar en el equinoccio de primavera, cuando el sol adquiere toda su magnificencia y termina con las tinieblas. Por ejemplo, Mitra nació en una gruta en el solsticio de invierno, de una mujer madre-virgen.

Su nacimiento fue anunciado por una estrella que apareció en Oriente, a cuyo llamado los magos sacerdotes acudieron a llevarle mirra, oro y perfumes. Mitra realizó muchos milagros, y finalmente murió y ascendió al cielo donde reside con los inmortales. Osiris nació de la diosa-virgen Saís, el 25 de diciembre; cuando nació su madre exclamó: ¡El dios que he parido es el Sol! En una de las paredes del templo de Luxor, Egipto, pueden verse las escenas de la anunciación en las que el dios Yath le participa a la virgen que dará a luz un hijo. Asimismo, puede verse al dios Knep, el Espíritu, llevando a cabo la concepción; finalmente, la escena de la adoración en el que el niño-dios recibe los dones que le prodigan tres sacerdotes.

Krishna, llamado el Redentor nació de una virgen, preñada por el espíritu de Visnú, que atravesó las paredes de la prisión en que se encontraba  a causa del miedo que tenía el rey Kansa, pues en un sueño se le había anunciado que perdería el trono por el hijo que iba a tener Devanaguy la madre de Krishna. Cuando éste nació, un viento divino abrió las puertas de la prisión y un mensajero llevó a la madre y al niño hasta un pesebre donde fue adorado por varios pastores. Buda nació como reencarnación de Visnú, de Maya su madre, sin que haya mediado intervención sexual. En cuanto nació se puso de pie ante hombres y espíritus y una estrella apareció en el cielo. Lo fueron a adorar reyes y surgió de la tierra el árbol Bo, bajo cuya sombra se transformó en Buda; es decir, en iluminado. Ya crecido, abandonó el hogar y se fue a predicar.

El más famoso de sus discursos se llama El sermón de la Montaña. A Dionisos, el Baco romano, los griegos le llamaban El Salvador, porque curaba enfermos y vaticinaba el porvenir. Era el dios de la vegetación, que moría para resucitar en un ciclo continuo. También era el dios del vino, e incluso en uno de sus múltiples milagros se la achaca haber convertido, en su templo, el agua en vino.

La fecha del nacimiento de Jesucristo
El cristianismo surgió a mediados del siglo I, y antes de concluir el siglo se predicaba en todos los países que conformaban el imperio romano. Constantino I, El Grande, lo oficializó en el siglo III. Una vez legalizada la doctrina cristiana, y por ende la existencia de Cristo, se hacía indispensable precisar la fecha de su natalicio. Esto representaba un problema, ya que ninguno de los evangelistas del Nuevo Testamento hacía referencia alguna a la fecha de su nacimiento. Ante tal problemática surgieron una serie de elucubraciones.

Por ejemplo, el Evangelio según San Lucas refiere que los pastores se encontraban en los campos trabajando cuando nació Cristo. Ahora bien, en Palestina los pastores acudían al campo con sus rebaños durante los meses comprendidos entre marzo y noviembre; lo cual permitía sólo deducir las estaciones que se situaban en ese período: primavera, verano y otoño, y no se resolvía nada acerca de la fecha. Por otra parte, en un cómputo pascual elaborado en 243 y atribuido a Cipriano, uno de los padres de la Iglesia, se situaba el nacimiento el 28 de marzo. Tomó como base la parte del Génesis en que Dios separó las tinieblas de la luz y quedaron dos partes iguales: luz y tinieblas.

De ello dedujo que la Creación tuvo lugar en una fecha en que el día y la noche tenían la misma duración, y como en el calendario romano el equinoccio de primavera se establecía el 25 de marzo, ese día se había efectuado la Creación. Como Jehová hizo al sol el cuarto día, y como para los antiguos cristianos el Mesías era el Sol de Justicia, no le cabía la menor duda de que Cristo había nacido el 28 de marzo. Para Clemente de Alejandría, el Salvador había nacido en primavera, a saber por qué. Julio El Africano, en su Cronografía del año 221, calculaba la concepción del Señor el 25 de marzo y, obviamente, su nacimiento el 25 de diciembre. Sin embargo, para otros sabios de la Iglesia, la concepción ocurrió el 6 de abril, por lo que tuvo que nacer el 6 de enero.

Constantino intentó reunir los cultos paganos solares con los valores de la nueva religión cristiana. Trataba de lograr más adeptos a Cristo por medio de una importante reforma del paganismo. Empezó por abolir los oráculos, los sacrificios privados y algunos cultos considerados inmorales que se practicaban en los templos de los dioses romanos. En este intento de reunir ambas religiones bajo el signo del Sol, Constantino instauró en 321 el día dedicado al Señor; es decir, un día de descanso semanario oficial que coincidía con el día dedicado al sol de los romanos. Y por las mismas razones, decretó como fecha del nacimiento de Cristo el 25 de diciembre, ya que coincidía con numerosos fiestas paganas.

El mismo San Agustín nos explica la adopción de la fecha: La razón por la que los padres transfirieron la celebración del 6 de enero al 25 de diciembre fue ésta: era costumbre de los paganos celebrar el mismo día 25 de diciembre el nacimiento del Sol, haciendo luminarias como símbolo de la festividad. En estas fiestas y solemnidades tomaban parte los cristianos. Pero cuando los doctores de la Iglesia se dieron cuenta de que los cristianos tenían inclinación a esta fecha, se consultaron y resolvieron que la verdadera Navidad debería solemnizarse en ese mismo día; y la fiesta de la Epifanía el 6 de enero.

Efectivamente, el 25 de diciembre se celebraban la Saturnalia, la Sigilaria o Fiesta de las Muñecas, la Juvenalia o Festival de la Juventud, y la Brumalia o Nacimiento del Sol. Una vez implantada la fiesta de la Navidad en Roma, se trató de imponer en todo el oriente cristiano, pero hubo mucha resistencia. En Antioquia, Siria, la celebración del 25 de diciembre tardó diez años en ser aceptada. No fue sino hasta 386 que Crisóstomo, Padre de la Iglesia y patriarca de Constantinopla, logró la aceptación gracias a un sermón en el que invitaba a los fieles a dejar sus casas e ir a contemplar la escenificación de Niño Dios acostado en la cuna y arropado, la cual maravillaba a los espectadores. En Constantinopla la fiesta la introdujo, en 379, Gregorio de Naziance, sin demasiados problemas. Pero en cambio en Jerusalén, los cristianos defendieron la Epifanía por considerar que ellos eran quienes mejor conocían las tradiciones y quienes debían defenderlas. Actualmente, la Iglesia Católica Romana, las iglesias protestantes y las ortodoxas de Alejandría y Antioquia, Rumania, Chipre, Grecia y Finlandia festejan la Navidad el 25 de diciembre. En cambio las iglesias calcedonianas ortodoxas de Jerusalén, Rusia, Serbia, Bulgaria, Polonia, Georgia y Checoeslovaquia la celebran el 6 de enero; al igual que las ortodoxas no caledonianas, la etíope, la copta, la sirojacobeta y la india. La iglesia Armenia conmemora el 18 o el 19 de enero.
                           

Sonia Iglesias y Cabrera

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