El callejón del sereno

 Esta triste leyenda sucedió en el estado de Oaxaca, situado al sur de la República Mexicana. En cierta ocasión, en uno de los tantos callejones de la Ciudad de Oaxaca, un sereno se encontraba por la noche realizando su ronda de vigilancia por las calles que le correspondían. Iba muy tranquilo caminando cuando de pronto escuchó un terrible gemido que provenía del callejón, como si alguien hubiese sido atacado de muerte.

Un hombre que pasaba con un farol en la mano, al escuchar los gemidos a toda prisa se dirigió al Templo del Marquesado, situado en el barrio del mismo nombre, y que antaño fuera propiedad del Marqués del Valle de Oaxaca.

Tocó la puerta y solicitó hablar con el cura. Cuando le tuvo frente a él, le dijo que había escuchado los gemidos de un hombre que acabada de ser apuñalado y que necesitaba que lo confesaran, pues se encontraba en agonía.

El sereno oaxaqueño

Inmediatamente el padre se aprestó hacia el lugar que le indicó el hombre. A la mitad del callejón efectivamente se encontraba un señor mortalmente herido, a quien el santo varón se apresuró a confesar. La confesión fue bastante prolongada. Saber cuántos pecados tendría

Terminada la ceremonia, el sacerdote se dirigió al lugar en que el hombre que le había llamado se encontraba aguardándolo, pero para su sorpresa se dio cuenta que no había nadie, y sólo se encontró con su farol encendido. Sorprendido, tomó el farol que se encontraba en el suelo, y se dirigió a ver la cara del hombre que acababa de confesar. Su sorpresa fue absoluta cuando se dio cuenta de que el hombre era el mismo que le había llevado desde el templo!

Muerto del miedo por lo sucedido, el religioso enfermó por varias semanas, y el pobre hombre quedó completamente sordo del oído que había utilizado para recibir la confesión de un pobre sereno apuñalado por algún gamberro asesino.

Sonia Iglesias y Cabrera

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