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El Cuatlapanga

Cuatlapanga es el nombre con el que se conoce a un volcán de dos mil novecientos metros de altura, localizado en el estado de Tlaxcala, entre los municipios de San José Teacalco y San Antonio Cuaxomulco. Además de Cuatlapanga, suele conocérsele con el nombre de El Cerro del Rostro, pues semeja la cara de una persona que estuviese gritando. Su denominación en lengua náhuatl significa “cabeza partida”. Dicho volcán se encuentra a los pies de La Malinche, volcán que mide cuatro mil cuatrocientos sesenta y un metros sobre el nivel del mar.

El Cuatlapanga

Hace ya cientos de años, vivía en la región de Tlaxcala un guerrero al que se le conocía con el nombre de Cuatlapanga. Estaba enamorado locamente de una muchacha esclava llamada Malinche. Cuatlapanga deseaba casarse con la joven que era poseedora de una belleza fuera de lo común. Sin embargo, su amo no estaba muy de acuerdo con ese matrimonio tan desigual, y porque estaba encaprichado con Malinche. Para evitar que se consumara el matrimonio, el tal amo sometió a diversas pruebas al enamorado guerrero que le llevaron fuera de la comunidad.

Mucho tiempo pasó Cuatlapanga cumpliendo las tareas a que había sido sometido por el cruel amo. Pero por fin cumplió con su cometido y pleno de felicidad acudió a la ciudad de Tlaxcala donde vivía el amo y la esclava. Al verse frente a frente, Cuatlapanga preguntó por la bella muchacha, pero el amo se limitó a señalar con la mano hacia un determinado sitio. Siguiendo la dirección señalada, el valiente guerrero se dirigió a ella. Al llegar al lugar indicado se encontró con una tumba en la cual descansaba su querida amada. Las personas que le vieron llorar desconsolado le informaron que Malinche había muerto de dolor y tristeza al ver que su amado no aparecía, pues hay que hacer notar que Cuatlapanga se había demorado demasiado en cumplir con las pruebas.

Completamente dolido y casi muerto de amor los dioses lo vieron llorar, y como eran compasivos se apiadaron de él y lo convirtieron en piedra  donde se encontraba la tumba de la impaciente Malinche. Desde entonces, se puede ver al pie del cerro de la Malinche a Cuatlapanga gimiendo y profiriendo gritos de dolor con la boca abierta.

Sonia Iglesias y Cabrera

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